Una muerta resucitada

El siglo XIX fue un parteaguas dentro de la literatura occidental, pues fue cuando se asentó, como joya de la corona, el género narrativo de la novela. (Un reinado que se ha mantenido y que en los últimos 60 años ha llegado casi al nivel imperial.)

En ese mismo siglo, fue cuando se revolucionó la vida del hombre con la inventiva científica, tecnológica y artística como nunca había visto la humanidad. (Los siglos XX y lo que va del XXI sólo han realizado las visiones proyectadas en el XIX o han perfeccionado todo lo que ideó entonces el ingenio humano.)

La novela fluyó a raudales y se difundió ya sea en publicación directa o en un sistema innovador: la novela por entregas.

Una o un par de veces por semana, los diarios (de manera mayoritaria) compartían capítulos consecutivos de la colaboración creativa de diversos autores.

Lo que entonces se consideró lectura de entretenimiento, devino en muchas de las obras maestras de la novelística universal y en auténticos clásicos.

Esta tradición de la novela por entregas se transformó en el siglo pasado (con la aparación de la radio y de la televisión) y fructificó en el subgénero melodramático, de forma respectiva para cada medio, con la radionovela y con la telenovela.

La primera es ya una pieza de museo (que dio no pocas obras impecables dentro del género) y la segunda, si bien vigente en menor grado, terminó por desarrollarse en las series (cinematográficas primero, antes de la masificación de la TV) y miniseries de TV, tan populares hoy en día y las cuales giran en torno a cualquiera temática.

El origen escrito de la novela por entregas tomó un segundo aire, casi un siglo después, con la aparición de las computadoras personales y la Web, las que posibilitaron la aparición de los blogs en línea.

De unos 15 años a la fecha (aproximadamente), empezó con timidez la novela por entregas a través de blogs personales en los que, heredando la tradición decimonónica, se comparten a diario o cada tantos días o por semana capítulos consecutivos de novelas. A esto se le ha venido a llamar Blognovelas o Novelas por entrega Web y se ha convertido no sólo en una forma fenomenal de compartir la creatividad narrativa de sus autores, sino que también ha resultado en una estrategia mercadotécnica muy interesante para difundir a novelistas y para atraer a lectores fieles, los cuales no dudan en adquirir la obra impresa o digital de su autor favorito.

La blognovela es ya un «género» narrativo más que reconocido y con el que se puede acceder (como hace un siglo con su antepasada) a novelas de gran calidad.

La blognovela llegó para quedarse y evolucionar. ¡Bienvenida sea!

2 comentarios en “Una muerta resucitada”

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