La recia frescura de la poesía

Y llega a Hostal del Escritor, como quinto huésped, mi buen amigo Ramón Fernández. Él, con sincera modestia, se considera apenas poeta en ciernes, cuando su obra lírica habla mucho más por él y por su arte, la cual domina sin reparo alguno. Ramón es un trovador de la vida y, dentro de ella, del amor en todo lo que éste abarca (mujer, naturaleza, existencia, sinsabores, cotidianidad); pero su forma de cantarles es con extrema sencillez y siempre, por muy dolorosas emociones que toque, siempre con la sensación casi palpable de una brisa fresca. Es un poeta de la experiencia vital, a la que no juzga ni etiqueta, sino que sólo desarrolla para dejar a sus lectores que la respiren, la absorban y se sientan aligerados en su transitar por la vida. Desde su blog PALABRAYPOESIARFDEZ, deja escuchar su cantar este bardo vallesolitano, porque además de frescura sus poemas son canciones. De él, aparte de compartirles dos hermosos poemas, publico en El Hostal una deliciosa reflexión poética a la que no me pude resistir (que yo no clasificaría como prosa poética, porque eso la rebajaría y porque no creo en un híbrido tal). Sin mayor dilación, la palabra poética de Ramón Fernández.
Soledad (Soledad espiritual)

Por qué el miedo, el pudor, a unos ojos cercanos
A un corazón que late, a un suspiro del alma

Por qué el miedo a unas huellas
A unas simples pisadas
Que nos indican que alguien,
Merodea cercano

¿No será que tomamos por acecho, la curiosa mirada?

Miles de robinsones,
Solitarios en islas apiñadas
Participan sus miedos
A Viernes emplumados

Diálogo imperfecto
Falso espejo virtual

Horóscopo amañado
Espesa soledad

Criptas de carne y angustia
Con las ventanas cerradas

¿Miedo, pudor, cautela?
¿Tal vez desconfianza?

¿Resabio de alma nuda, mil veces vareada?

D.R. © Ramón Fernández. 2014
España

Trigo

Al llegar en otoño la blandura
Se deja penetrar la dócil tierra
Por la reja brillante del arado
Que suave la voltea con soltura
La simiente de trigo diligente
Se acuesta entre la tierra con tempero
Que mullida la arropa con esmero
Y en su cuna la mece dulcemente

Duerme un tiempo escondido este tesoro
Al abrigo de los salteadores
Soñando con la luz y los colores
Que lucirá en sus espigas de oro
El agua del otoño, blandamente
Penetra en la semilla con dulzura
Y la despierta de su sepultura
Saliendo hacia la luz tímidamente

Ya están llenos los surcos de retoños
Que visten y hermosean la alborada
Con los mágicos verdes del otoño
Antes de que los cubra la nevada
Con el agua de abril y el sol flamante
Nuestros campos pletóricos florecen
Como mares de mieses ondulantes
Que los vaivenes de sus olas mecen

Mil puñales en sangre de amapolas
Como ofrenda floral al rey del cielo
Abren cada mañana sus corolas
Que liban mariposas en sus vuelos
Los cardos se levantan con orgullo
Entre rubias y verdes mesegueras
Abriendo amenazantes sus capullos
Que utilizan de percha las terreras

El fuego del estío vuela alto
Sobre las altas mieses empanadas
Que cargadas de grano reverencian
A su madre, la tierra venerada
El labrador recoge la cosecha
Con trabajo y sudor, y con presteza
Por temor a una mala nube negra
Que arruine su trabajo con la piedra

Granos de oro camino de la era
La frente se descarga de su peso
Va llenando costales y talegas
Que colmarán otro año la panera

D.R. © Ramón Fernández. 2013
España

Comprobador de poemas
Comprobador de veracidad de poemas de amor.
Siga las instrucciones “a pie juntillas”.
Consejo: confíe.

Tómese la cuartilla en la que está escrito el poema, prendiendo con índice y pulgar de ambas manos las dos esquinas por su parte superior cuidando no quede debajo de los dedos ninguna letra.

Seguidamente proceda a sacudir enérgicamente la cuartilla, tal como se sacude un paño del polvo, hasta que caigan todas las letras, -mirando bien que no quede ninguna, ni tampoco puntos, comas o acentos-, sobre un papel blanco que previamente hemos colocado para tal efecto.

Recoja a continuación todas las letras en un montoncito cuidando no doblar ninguna y colóquelas despacio en el cuenco de una mano.

Cierre los ojos y, concentrado en la acción, vaya acercando la mano con las letras a su pecho, a la altura del corazón y, al punto, notará, con sorpresa, que empiezan a latir dentro de su mano en pulsos más o menos fuertes y frecuentes.

Siga concentrado observando. Si de pronto nota un solo pulso, al unísono con el de su corazón, ese será su poema, el poema inequívoco de su amor.

Añadir que no valen las trampas como tampoco se permiten varios intentos.

Una vez comprobada la sincronía perfecta solo le queda separar despacio la mano de su pecho y soplar sobre las letras con fuerza y decisión para comprobar al instante que cada una irá a ocupar su lugar en la cuartilla.

A partir de este momento, cada vez que usted las lea, sentirá que las letras acarician sus ojos, y estas se irán iluminando a su roce.

Cualquier otra persona que las lea sin más, comprobará que no tiene este privilegio, viendo solo las letras negras y quietas, sin corazón, dormidas, con su luz apagada y su vida escondida.

D.R. © Ramón Fernández. 2017
España

<

div align=”center”>

D.R. © Ernesto Cisneros-Rivera. 2017
Ciudad de México

<

div>

Anuncios

9 comentarios

  1. Ramón es un maestro en el uso de la palabras que coloca una tras otra como un artesano conocedor de su oficio, con el mismo amor, con la misma eficacia. Los versos fluyen como un río alimentado por la lluvia y los manantiales. A mí me admira su manejo de la lengua española, que viene de dentro, no de técnicas aprendidas.
    Y hablando de veneros, creo que uno, como se puede apreciar en “Trigo”, es la naturaleza, para la que Ramón tiene una gran sensibilidad. Y otro son los clásicos, entre los que hay que citar a San Juan de la Cruz y el Cantar de los Cantares, de los que se advierte su huella en la primera composición, “Soledad”.
    Enhorabuena por la elección. Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    • No agrego nada, pues lo has dicho de manera inmejorable y precisa. Tu sensiblidad y experiencia artísticas te abren entendimiento y sentimiento mucho más que a muchos.

      Así es como siempre he sentido y leído a Ramón, como río, pero no turbulento, sino arremansado, pero no por ello sin profundidad y enriquecido de minerales.

      La influencia mística que detectas en el primer poema es acertada. Ramón lo escribió en algún comentario que me dejó a algún post de aquí: Su acercamiento, durante su época estudiantil, a los clásicos místicos.

      Gracias por este comentario, querido Antonio, porque viene a nutrir con mucho mi presentación del poeta y a enaltecer las piezas que comparto.

      Abrazobeso siempre cariñoso, admirativo y fraternal, magister meus.

      Le gusta a 1 persona

  2. Muchas gracias, Ernesto.
    Lo primero disculparme porque llevo unos días sin entrar en los blogs por las prisas de la vida y el exceso de trabajo, y me encuentro estas palabras tuyas que me dejan casi sin saber qué responder por tanta amabilidad.
    Gracias a ti y a este grupo de amigos de la poesía y de las letras a quienes debo muchos y muy gratos momentos de lectura compartida y de quienes aprendo cada día, a la vez que me animan a seguir amando la poesía.
    Al fin decir que estoy encantado de compartir con todos vosotros mis letras.

    Un abrazo muy fuerte y agradecido.

    Le gusta a 1 persona

    • No hay de que disculparse, Ramón. Me quedó claro que tu silencio se debía a cuestiones personales. Pensé que andabas de vacaciones, pero ya veo que fue cuestión laboral.

      Esto es apenas un muy modesto reconocimiento al trabajo creativo de primer orden que nos regalas a quienes te leemos con tantísimo gusto. Ya te lo he dicho en algún momento, tus versos hablan por ti y por la inmensa calidad que posees como poeta.

      Ha sido un placer personal muy grande el poder hospedarte en el blog, como lo ha sido con quienes te han precedido en esta parte de mi proyecto.

      Vaya hasta ti un grande, afectuoso y muy apretado abrazo transatlántico, amigo.

      Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s