Fatalidad

Esta pieza poética del 2009, Fatalidad, representa otra arista de mi expresión lírica. No hago concesiones y bombardeo a mi lector con versos duros, lo que da por resultado un giro distinto en mi estilo, con el cual, he de confesarles, tampoco me siento a disgusto. Poesía es poesía, y la mía es igual de rebelde que yo.

Fatalidad

Sin percatarme, acaso,
pasó el tiempo por tus uñas
para luego afilarlas con cuidado,
esperando con sigilo el momento
en que, sin vacilación alguna,
actuarían sobre mí inmisericordes.

Con la precisión del estilete,
rasgaron con acierto mi piel,
cercenaron de un tajo el hueso
y, articulando al máximo la mano,
aprisionaron el último latido cordial
para convertirlo en silencio.

Las garras, que ya no uñas,
cortaron arterias y venas
a fin de vaciar la cavidad.
El músculo muerto cedió,
mientras con crueldad lo destrozaban,
para en masa informe así quedar.

Dejaron el nido vital vacío;
moliendo emociones y sentimientos;
mientras tu mano verduga
se contraía ante el vacío destrozo
y tus ojos contemplaban serenos
escurrirse la vida por un hueco.

Tu mano se cerró pronto furiosa,
como si deseara detener la fuga.
No importó hundirte las garras
y destrozar carne, fibra y calcio.
La misión estaba cumplida,
aunque sin gozo ni recompensa.

Fue que me volteaste a ver ahí,
cascajo inerte ahora:
no nadie, no nada, nunca más.
Mi última mirada clavada en ti.
Mirada sin terror ni odio,
tan sólo un puro dolor.

Respiraste lento y profundo.
Reabriste la mano rasgada de furia.
Un simple charco de sangre a tus pies.
Parpadeaste y tus ojos se aclararon.
Retornó tu calma, te retiraste impasible,
dejando tras de ti un inefable vacío.

México, D.F. 2009

D.R. © Ernesto Cisneros Rivera. 2017.

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17 comentarios

    • No expresa un momento de furia, ni fue escrito en un momento de furia. Es más simbólico lo que expreso en él. Pero me parece curiosa la impresión que te causó, y que para nada juzgo. Es como recibiste estos versos, amigo.

      Gracias siempre por tus comentarios. Abrazote.

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  1. Escatológico pero liberador al fin y al cabo. Hay momentos en la vida en los que parece que te chupan la sangre. A mi me gusta pasar la emocion al papel y transformarla. Aunque sea por un dolor de rodilla. Es la riqueza que nos da la poesia. Me ha gustado tu poema Ernesto. Un abrazo

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  2. El título, “Fatalidad”, ha hecho que vaya a leerlo de inmediato. Y qué sensación de eso mismo, de fatalidad, cuando lo acabé. Y algo más, ese extraño sentimiento parecido a como cuando por dañar a otros nos dañamos un poco a nosotros mismos, actuando como impelidos por algo mayor, más fuerte y más oscuro. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    • Así es, Óscar, cuando la fataidad, escapándose de nuestras manos, nos hiere, es tan similar a cuando se daña con intención a otro, hiriéndose uno mismo, tanto emocional como mentalmente, sobre todo cuando no se ejerce el control en el arranque y se deja llevar uno por ese instinto negro.

      Gracias por tus luces sobre este poema. Te abrazo muy fuerte y nos mantenemos al pendiente uno del otro, Óscar.

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