Poetizar o no poetizar, he ahí la cuestión

¿Escribir o no escribir poesía? ¿Para qué si casi nadie lee poesía ya? ¿Por qué si flotan por ahí pensamientos más que deshilvanados y que pretenden pasar por poesía? ¿Ser poeta cuando hay quien se siente tal por tan sólo rayonear de manera burda sus sentimientos y emociones, en rimas poco afotunadas, a manera de domeñar sus demonios interiores? ¿Escribir poesía tan abstrusa que ni siquiera el poeta logre descifrarla? ¿Escribir poesía más llana para tener acercamiento incluso hacia quien no acostumbra leerla? ¿Ser poeta ante la dura competencia que la novela, por encima de cualquier otro subgénero literario, representa desde hace algún tiempo?

Ser poeta es tarea difícil. El proceso creativo de la poesía es particular y ningún otro subgénero lírico o narrativo lo tienen así. La poesía, junto con las matemáticas y la música, representan la forma más abstracta y sintética del pensamiento creativo humano. Sí, ya sé que puede uno soplarse algo más de seis horas con la ópera Parsifal de Richard Wagner (sin incluir el dolor de nalgas y cóxis que se consiguen si la presencian en las incomodísimas butacas de madera del Teatro de Ópera de Bayreuth, y que Wagner ideó adrede para que su audiencia no pudiera quedarse dormida), pero esas seis horas representan una brutal condensación de ideas literarias y musicales, que sólo la mente algo retorcidilla de Wagner podía concebir. Las matemáticas, ¿creación? Sí, son más que ciencia, arte creativa que representa al pensamiento lógico y racional más puro y que cuando se aplican en la realidad resuelven desde la construcción de un cuarto de tres por tres metros hasta la descripción de la Teoría de Cuerdas con la que muchos astrofísicos han logrado explicar mucho de lo inhabitual del universo (como la materia oscura y la energía oscura, por ejemplo). ¿Y la poesía? Pues que al participar tanto de las matemáticas como de la música para estructurar su realización, también comparte con ellas esa condensación de ideas, emociones y sentimientos, que por más viscerales que se presenten, han pasado por un cuidadoso análisis racional. Vaya, representa y describe esas ideas, emociones y sentimientos tamizados a través del raciocinio y no, en su expresión más tosca (por decirlo de alguna manera).

Verter todo esto que he tratado de describir en versos de ciertas dimensiones; que deben respetar el ritmo, los acentos y el flujo melódico de la lengua de escritura; y en la cantidad de versos necesarios para expresar la esencia condensada; pero suficiente para impactar y mover a quien la lee; queda claro que es algo en verdad difícil de lograr, no digo ya de sacar con éxito. Aquí cabría señalar entonces ese otro aspecto que de un tiempo a la fecha se ha puesto de moda: el poetizar con tal grado de oscuridad que, aunque se cumpla con la melodía y el ritmo musicales, con las medidas precisas aritméticas, en el fondo sólo se trata de un reunión de palabras y no de un contenido. Para abreviar, una sarta de sandeces sin pies ni cabeza.

¿Qué queda entonces? (A sabiendas, también, de que el poeta ha dejado de ser un portavoz del sentir de la humanidad desde hace más de un siglo, cuando se leía poesía con la misma fruición que narrativa, cuando los lectores se apropiaban de algún poeta, se alimentaban de uno o varios poemas y vivían por ellos y con ellos.) ¿Qué hacer pues? ¿Seguir poetizando con honestidad y el espíritu sincero o dejar de poetizar? ¿Cómo recuperar esa voz profética del bardo -que jamás panfletaria-?

Si en un género literario es imposible serle fiel y al mismo tiempo doblegarse ante la voluntad de los lectores (ni qué decir ante las demandas de la industria editorial tan inmersa en el lado más deshonroso y vulgar de la mercadotecnia, antes que en la verdad y lealtad de la voz del creador) ése es la lírica poética (en la dramática la cosa puede ser distinta). El resultado sería, a no dudarse, malo, hipócrita y cualquier cosa menos arte, menos poesía.

Como habrán leído, sólo les comparto mis divagaciones; no doy respuestas, y no se las doy porque sólo las tengo planteadas, pero no he podido responderlas con claridad, a satisfacción. Poetizar o no poetizar, he ahí la cuestión. ¿He ahí la cuestión?

D.R. © Ernesto Cisneros-Rivera. 2017
Ciudad de México
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36 comentarios

  1. ¿Ser o no ser poeta? Pienso que lo mismo se plantean los astrofísicos y matemáticos.
    Pocos los entienden, pero siempre hay (y habrá) quien se deleite con ellos.
    Somos pocos pero buenos, dijo alguien alguna vez.
    La sensibilidad no viene en frasco.
    ¡Arriba la poesía!
    Un abrazo.

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    • Por eso, como cierro el post, mi buen Luis: “¿He ahí la cuestión?” Y no me refiero a que la poesía sea de masas, sino que cada vez cae en una posición más encerrada, o es el mundo actual el que la mantiene así… Pero sin duda, ¡que viva la poesía! Por ella y por todas esas sensibilidades que desde tiempos antiguos la fueron forjando y sin cuyos textos no seríamos culturalmente lo que somos, ni nuestro espíritu se sentiria elevado al absorberlos.

      Abrazo enorme y afectuoso, amigo.

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  2. Tus divagaciones son siempre interesantes y ponen el dedo en la llaga. En lo que respecta a la cuestión que planteas: “¿poetizar o no poetizar?”, equivale a nivel fisiológico a “¿respirar o no respirar?”.
    Da igual que seamos guapos o feos, herméticos o populares, todos inhalamos y exhalamos.
    Ese es el ritmo binario que funda la vida y la poesía. Un abrazo.

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    • En efecto, para los poetas esenciales, honestos y reales, poetizar es como el aire que nos mantiene vivos. Y lo afirmas inmejorable: la poesía es vida, aunque parezca de pronto, hoy día, que no es así. Por eso concluyo: “¿He ahí la cuestión?”

      Abrazobeso cariñoso y fraterno,carus meus.

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  3. Poetizar. Siempre. Recuerda a Emily Dickinson, jamás le importó quien iba a leer su poesía, y su obra una de las más hermosas de Norteamérica, creo que sólo publicó uno o dos poemas en su vida y pensaba quemar todo lo que había escrito, a su hermana le debemos leerla. El poeta no debe dejar de existir nunca por mucha indiferencia que le rodee. Creo. No escribo poesía para que me reconozcan, Ernesto, escribo porque no puedo dejar de hacerlo y ser poeta es una forma de ser y estar en este mundo. Me ha gustado mucho todo lo que dices y divagas sobre el tema, es lo que me digo y divago muchas veces… Pero hoy, más que nunca necesitamos la Poesía y al Poeta. Creo. Gracias amigo. Mi abrazo beso.

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    • Tu ejemplo con la enorme Dickinson es más que puntual, Julie querida. Poesía y poetas son vitales hoy más que nunca, bien lo dices. Esto hay que responderlo a fondo y mis respuestas a los comentarios de quienes gentilemente han entrado en esta delliciosa polémica son insuficientes. Por lo tanto, viene segunda parte de esta entrada.

      Abrazobeso cariñoso, amiga.

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    • Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices, querida Isabel. Pero estarás conmigo que la “fiebre de publicar” se aborta rápidamente en las editoriales. Tener tu propio libro en las manos, es algo muy grande, es un deseado “recién nacido” envuelto en ilusiones de eternidad entre aromas de papel.
      Un fuerte abrazo.

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      • Por supuesto Isabel, y lo digo, a todos nos gusta publicar, el papel en las manos tiene un tacto y un olor precisos. El resto que comento es mi ideal poetico y mi disfrute como creadora. El soporte de blog es otra forma de publicación, como es la expisicion de la pintura que acompaña a las palabras. El caso es llegar a los demàs y en mi sentir seguir llenando el espacio de pensamiento. Palabra y pensamiento son uno. Mi mision en la vida es educar, llegar sembrar. Por eso no es poeta el que hace versos, sino el que sugiere multitud de interpretaciones a quien recibe y mueve el pensamiento, y hace que el otro en su medida cree tambien otro pensamiento y transmute su mirada al mundo.

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  4. Coincido con Julie. Escribir por el gusto de escribir poesía. Leer por el gusto de leer. No está en mi ánimo tanto ser reconocido como lo que disfruto creando. Me siento libre cuando creo y transformó. Me fascina la palabra como ente poético. Creo que hoy más que nunca se necesita de la buena mirada, para hacer piesía. El mundo necesita poesía. Es la finalidad de nuestros blog, enseñar la estética de la poética hacer llegar hasta el último rincón. Acercar al mundo a la palabra, la palabra es poesía, la palabra es pensamiento. Yo soy partidaria de ser poeta . De lanzar la voz del poeta. De hacer asequible la voz del poeta. Es la finalidad de mi blog. Enseñar a pensar con poesía. Hoy en día hay fiebre de publicar y publicar, y sí nos gusta a todos. Pero creo que nuestra labor es enseñar y seguir escribiendo y publicando aquí en nuestros blog. Al fin y al cabo es el siglo XXI y aquí en la red están nuestros jóvenes y nuestros lectores. Ser poeta es hoy un ejercicio de responsabilidad. No una esperanza de laureles. La poesía ha de susurrar al oído, ha de enseñar y mostrar. Felicitarte por tu artículo, lleva a la reflexión. La mía es seguir siendo poeta. Un abrazo.

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  5. Me parece muy interesante esta entrada en la que no sólo expresas tu parecer dubitativo sobre si se debe hacer o no poesía, si merece o no la pena…, sino que invitas a la reflexión y a expresarse a cuantos te leemos.
    Cada cual, creo, debe escribir porque lo siente y le gusta, porque se convierte incluso una necesidad vital. No todo el mundo que sabe matemáticas ni es ni debe creerse que es “matemático” ni todo aquél que sabe tocar el piano creerse que es “pianista”…
    Por eso, no todo aquél que escribe versos es poeta.
    Maestros tiene “la ciencia” dicen para valorarlo.

    Gracias una vez más, querido Ernesto, por tan valiosa entrada.
    Un abrazo muy fuerte.

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  6. Y que hermoso debate estamos teniendo! Escribo ya desde el móvil. Es muy interesante todo lo que estamos hablando. Ernesto gracias de nuevo por tu artículo que nos esta llevando a reflexiones tan profundas. Un abrazo a todos desde esta riqueza que nos da la palabra.

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  7. No puedo comentar como quisiera tu entrada, o más bien no quiero, te puedo dar una respuesta, eso si, amigo, escribe como te de la real gana, escribe poesía, esa que te gusta, la del ritmo, la métrica y el sentimiento, y si no lo lee nadie, pues ellos se lo pierden. Yo no voy a cambiar mi estilo ni por una editorial ni por el gusto de la gente, yo sigo con mis poemas con estructuras clásicas. Besos a tu corazón.

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